Lunes negro

Este ha sido lo que se viene llamando un lunes negro. Y la semana sólo ha hecho que empezar. De cualquier forma, lo veía venir desde el viernes, porque me da por mirar el correo del trabajo incluso cuando no estoy en él. No sé si es por un exceso de responsabilidad o porque soy realmente gilipollas. Sea como sea, lo veía venir.

Para colmo, algo que ya veía inevitable y que tiene que ver con un gran amigo, se me ha venido también encima. Otra vez en forma de correo electrónico. Pero tampoco puedo poner cara de sorpresa, porque, cómo te digo, era algo que sabía que tenía que suceder, sólo quedaba marcar el día en el calendario, y ese día ha sido precisamente este lunes diecinueve.

Tras un fin de semana que ha estado más que bien en lo personal, en lo que sigo creciendo hacia lo positivo, reconozco que hoy se me ha venido el mundo encima. Creo que ni siquiera el partido de frontón que he jugado con unos amigos me ha servido de mucho.

Hoy me he dado cuenta de que el año en la isla me ha hecho más daño del que yo había previsto a mi vuelta. Hoy me he dado cuenta de que me ha hecho polvo. Estoy viendo como alguno de los compañeros que allí había conmigo, van dejando la empresa, o están un tanto depresivos, sin llegar a la enfermedad, negativos o están buscando “otras alternativas de futuro”. En definitiva, algunos de los que allí compartieron su tiempo conmigo, bueno, con la empresa, parecen totalmente irrecuperables.

Yo ya no tengo la misma ilusión que tenía antes. Eso es un hecho que, aunque yo me niego a creerlo, está claro que cada vez toma más peso en el paso del tiempo. Siempre me había jactado de que me pagaban por hacer lo que hacía en mi casa gratis, pero ahora ya no es así. No tengo mucha ilusión. Mis ilusiones están lejos. Tengo que cerrar los ojos y mirar más allá para poder verlas, para poder encontrarlas.

También es cierto que ahora estoy teniendo un tiempo de “recuperación”, del que espero que salga algo positivo, pero es triste darse cuenta de que has perdido un año de tu vida en la mayor parte de sus sentidos, y que te ha dejado secuelas… grandes secuelas…

Ahora viene el momento de los agradecimientos, de los premios, de las desilusiones… Porque yo, con perdón, aunque no me he generado ninguna expectativa y tengo claro de que este va a ser otro año como el pasado, del que todos llamamos 0,0, en lo más profundo de mi interior, siempre espero tener la recompensa, la justificación ante esas personas a las que abandoné durante un año por un trabajo en el que ni siquiera pude creer durante mucho tiempo. Una causa que al final, no hice mía…

Lo único que puedo hacer, desde aquí, es pedir perdón a esas personas por algo que no he podido evitar… o no he querido, porque es posible que pudiera haber tomado otro camino que me permitiera haberme quedado aquí.

Lamentablemente, ni siquiera los buenos amigos que he podido hacer allí compensan este año. Pensaba que sí, que lo podrían justificar, pero ahora me doy cuenta de que no es así… Al menos, los tengo a ellos, que son la parte positiva de tanta mierda, pero no lo justifica…

¿Exagerado? Bueno, que cada uno piense lo que quiera…

Cariño, lo siento. A ti, si te has convertido en amigo o amiga durante mi estancia en UK, que no lo justifique no significa que no sigas significando lo que significas para mí…

Un beso y una sonrisa,

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