Pronto nos olvidamos de la crisis

Qué poco hace falta en este país, para que nos olvidemos de lo mal que lo estamos pasando. Le das a las masas su droga, nuestra droga, y todo parece ir bien.

Aunque empezamos a ver, a lo lejos, las orejas del lobo de una huelga general, con esto del mundial, se nos acaban todos los males. Por cierto, qué grande lo de la maravillosa huelga general. Es lo que necesitamos en estos momentos (esto ha sido un sarcasmo). Yo no entiendo mucho de política ni de reformas laborales, pero algo me dice que hacer un parón general con esta crisis, no es la solución, quizás existan otras, no lo sé, pero la huelga general, acabará como un lamparón (otro) en el traje del gobierno, poco más, no creo yo que vayamos a conseguir mucho. Además, visto lo visto recientemente, no auguro un gran seguimiento, la gente no está como para perder el sueldo de un día por algo en lo que no se cree.

Pero volvamos al tema. Ayer, en los informativos, aparecía el camarero de un bar que decía algo así como que la crisis había desaparecido, que la gente iba al bar y se gastaba una pasta en cervezas y tapas. Decía, incluso, que triplicaban caja.

Es para mear y no echar ni gota. La gente va llorando por las esquinas. A todas horas, resuenan con eco las palabras crisis, paro y ERE, pero llega el fútbol, y se acaba todo. A gastar, al bar a ver el fútbol con los amigos. A mí me parece una terapia genial para olvidar los malos momentos, pero no podemos atentar contra la coherencia. No podemos llorar por la mañana y aullar y beber por la tarde. Parecemos ya la gata Dora.

Estamos en manos de unos desalmados, los que gobiernan, que conocen perfectamente la mejor medicina para que nos olvidemos de los problemas que nos acarrean durante unos días, y se aprovechan todo lo que pueden. Aparecen en los medios animando a la Roja y animándonos a nosotros para que la sigamos y, por qué no, también la animemos.

Mañana juega nuestra selección, la Roja, esa que marcan como favorita a ganar el título, esa a la que le van a dar unas primas que solventarían muchos problemas de base de este país. No quiero ni pensar lo que sucederá mañana en los bares. Si triplican cajas con partidos tan aburridos como el de Italia, en su línea, mañana multiplicarán por veinte. A las cuatro de la tarde, seguro que el país se paralizará, más que con la futura huelga general. Si no, me lo cuentas cuando pase.

Somos los españolitos de toda la vida. Seguimos con esta crisis de confianza, que hace que en vez de gastar, ahorremos… Y al parecer mucho. En cuanto nos ponen un partido de fútbol, perdemos el norte y rugimos como condenados en pos del ansiado triunfo de once tíos que no conocen la crisis. Once tíos que hacen lo que más les gusta (y me alegro) y, por qué negarlo, nos hacen disfrutar e ilusionarnos durante noventa minutos, olvidando las amarguras del trabajo y las desavenencias personales.

Por mucho que hayan dado la vuelta a la tortilla, y digan que el dinero de las primas viene de entidades privadas, sigo pensando igual. Que sí, que ya han jurado repetidas veces que la RFEF aplicará la retención del cuarenta y pico por ciento a todos los jugadores. Que esa retención irá a las arcas del estado para que algún manirroto se las fume en cualquier esquina o se compre un chalé en alguna sierra de este magnífico país. Me da igual, se me sigue antojando que es un insulto a nuestra ética (pobre) y nuestra moral (ya casi inexistente) y, por eso, aunque voy a disfrutar como un enano siguiendo a la Roja, seré un cínico y un hipócrita y diré que no quiero que ganen si les van a soltar esa morterada.

Como dice la canción “A por ellos” (que son pocos y cobardes)

àlex

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