Ratoncitos del mundo, respirad tranquilos

Leo en una noticia de un diario nacional que siguen investigando para hallar una vacuna contra el virus H1N1, ese cabroncete que nos ha hecho temer lo peor recientemente, llegándose a decir que el circo se venía abajo.

Eso está bien, porque con estos cambios de tiempo, parece que nuestro diminuto enemigo hace su agosto y sigue machacando al personal Yo ya estoy cruzando los dedos para no pillarla, si es que no lo hice ya hace un mes, porque debo reconocer que, en mi mala racha, últimamente lo pillo todo.

Seguro que ya te estás preguntando que para qué te cuento todo esto hoy. No es que no sepa de qué escribir y me fuerce a ello, pero el titular de la noticia no ha hecho sino que esbozarme una sonrisa, algo que, en estos últimos días, pocas cosas lo conseguían.

El titular en cuestión dice así:

“La vacuna contra el H1N1 protege a los ratones contra la ‘gripe española'”

Supongo que ya estás sonriendo, como he hecho yo. Entiendo que Mickey Mouse, Jerry y Speedy Gonzáles deben estar dando un respiro de alivio en alguna parte de nuestro imaginario. Los ratones ya pueden respirar tranquilos con esta noticia, porque la maldita gripe ya no les afectará. Ahora saben que se pueden acercar a su Centro de Atención Primaria a que les vacunen gratis, sean de aquí o estén de paso.

Entiendo que estas noticias son un gran avance para la comunidad científica y que da esperanzas para conseguir en un futuro una vacuna que pueda ayudar a la raza humana a eliminar el sufrimiento que causa la gripe. A nosotros, los afortunados del llamado “primer mundo” igual nos importa poco, porque nos limitamos a pasar la enfermedad en casa, ya sea en la cama, o sentados en el trono para aliviar nuestros problemas intestinales; pero en el “otro” mundo, la gente incluso muere por las consecuencias de este virus.

Pero yo, prefiero sonreír un poco, que es gratis, con los titulares de nuestros amigos los periodistas, que no se si lo hacen a posta para que algunos descerebrados podamos escribir unas líneas o si lo hacen de forma totalmente involuntaria porque, sencillamente, les sale así.

Ratones del mundo, felicidades, ahora os tenéis que preocupar de una enfermedad menos.

Que vaya bonito,

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