Feliz Navidad 2010

La Navidad ya se nos ha echado encima. Hoy, empieza la procesión de despilfarro en las mesas en las que se acabará despreciando la mitad de lo que se sirva.

Un año más, volveremos a sentarnos alrededor de una mesa en la que las personas que hay son las mismas que vemos un sábado cualquiera de una semana cualquiera de qué importa qué mes. Algunos, en este país cada vez menos, sí que se reunirán con familia que no ven en todo el año.

La Navidad ya se nos ha echado encima. Llevan bombardeándonos con anuncios desde principios del mes de noviembre. Parece que durante estos días, uno tenga que ser un descerebrado para sentirse infeliz. Estamos obligados a ser felices. Obligados a esconder nuestras miserias bajo la alfombra para volver a rescatarlas el día diez de enero.

Algunos han recibido el regalo de la paternidad durante estos días. La felicidad es imposible de medir. Otros, han recibido el regalo de la diosa fortuna y han recogido un gran premio de la lotería de Navidad.


Otros, sencillamente por el hecho de estar, ya son felices. Dicen que no es más rico el que más tiene, si no el que menos necesita.

Pero otros, otros no tienen ni para dar de comer a sus hijos…

No creo en la Navidad. Es una fiesta religiosa y la religión, para mí, queda muy lejos. El otro lado, el de los turrones, el del reencuentro, afortunadamente no lo necesito. El día que lo necesite, seguramente cambiaré de opinión. Lo único que me gusta de estas fiestas es la ilusión de los críos, y eso ya es más de lo que más de uno puede imaginar.

Este año ha sido también complicado para mí. Afortunadamente, lo acabo bien. Lleno de felicidad. Afortunadamente, los míos están bien y no nos falta lo más importante. La alegría me rodea. Veo sonrisas, aquellas que siempre anhelo.

Sólo espero un pequeño cambio en mi vida, pero es en ese lado del triángulo que es la profesión. Tiempo. Seguro que llegará antes de lo que me espero. Quiero ser positivo.

He dejado algo por el camino. Pero ya me he dado cuenta, con la edad que voy cumpliendo, que es inevitable. A veces hay que cerrar unas puertas para conseguir que otras se abran. Me conoces. Sabes del significado de la amistad para mí. Perder un amigo es perder un tesoro.

Deseo que pases unos días fantásticos, rodeado de aquellos que tú quieras que te rodeen. Deseo que consigas evitar las famosas “broncas Navideñas”. Deseo que no veas lágrimas de ira alrededor de tu mesa. Deseo que dejes fuera de tu hogar la hipocresía y el cinismo. Deseo que puedas ser tú mismo. Deseo que puedas desear ser feliz y que se cumpla.

Yo soy feliz.

Feliz Navidad, creas en ella o no, y que el próximo año vea cumplidos todos tus deseos, sean cuales sean.

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